En una gran mayoría de países se prefieren las cervezas perfectamente limpias de impurezas y carentes de turbidez. Existen excepciones como la del Reino Unido donde disfrutan de excelentes cervezas turbias o como la famosa weissbier alemana, especial por su sabor pero también aspecto turbio.
Las partículas en suspensión que enturbian la cerveza son totalmente naturales y proceden de restos de malta, lúpulo y de levadura. No tienen ningún impacto en la cerveza más allá de su aspecto. Si queremos “limpiar” nuestra bebida tendremos que seguir un proceso de elaboración cuidadoso. La industria cervecera suele utilizar filtros, pero este recurso suele quedar fuera del alcance de los cerveceros caseros. Para estos se recomienda el uso de unos aditivos, llamados floculantes, que tienen la particularidad de hacer que partículas de reducido tamaño y que están flotando en la cerveza, se peguen unas con otras dando lugar a partículas de mayor tamaño que por su mayor peso acaban posándose en el fondo del fermentador. Existen multitud de productos que cumplen con esta función. Por dar algún ejemplo, la clara de huevo, la gelatina, cola de pescado, el agar…este último derivado de un alga, pero desgraciadamente de precio elevado. Otros derivados de algas, como el Irish Moss o el Carragenato son aditivos 100% naturales usados normalmente en el mundo de la cerveza (y del vino si se quisiera). No aportan sabor alguno y permiten elaborar cervezas con un nivel de partícula realmente bajo.
En Cocinista tenemos una buen oferta de clarificante, pero hoy queremos destacar un compuesto a base de carragenato, usado normalmente por las micorcerveceras y que ponemos a disposición de los home brewers en cantidades pequeñas. Una mínima cantidad de este producto permite clarificar una partida de 23 litros de cerveza. http://ow.ly/ZUPh30iwC0M